¿Tu piel está seca o deshidratada? Parece lo mismo, pero no lo es, y por eso hay cremas que no dan resultado: aportan algo distinto de lo que la piel realmente necesita.

En esta nota te explicamos la diferencia entre hidratar y humectar, y cómo combinarlos.

Piel seca y piel deshidratada

La piel seca es un tipo de piel: produce poca grasa, se ve opaca, áspera y descama.

La piel deshidratada es un estado: le falta agua. Puede tenerla cualquier tipo de piel, incluso la grasa, y se nota tirante, con líneas finas y sin luminosidad.

Por eso necesitan cosas diferentes: la piel deshidratada necesita agua, y la piel seca necesita grasa que la proteja.

Hidratar y humectar: qué hace cada uno

  • Hidratar es aportar agua a la piel. Lo hacen ingredientes que atraen el agua y la retienen, como el aloe vera, la glicerina vegetal, la miel y los hidrolatos.
  • Humectar es aportar lípidos que suavizan la piel y forman una película que evita que el agua se evapore. Lo hacen los aceites vegetales, las mantecas y las ceras. En cosmética se los llama también emolientes y oclusivos.

Los aceites no aportan agua: forman una barrera que sella la que la piel ya tiene. Por eso, el primer paso para una piel hidratada empieza por dentro, tomando la cantidad de líquidos que tu cuerpo necesita. Ningún producto aplicado sobre la piel reemplaza el agua que el organismo requiere, y un aceite solo no alcanza para una piel deshidratada.

Cómo combinarlos

La regla es simple: primero el agua, después el aceite. Aplicá un hidratante, como un hidrolato o un gel de aloe, sobre la piel limpia y húmeda, y encima unas gotas de aceite vegetal para sellar. Así el agua queda atrapada. Si tu piel es seca y además se deshidrata, hacé los dos pasos.

Algunos aceites vegetales para humectar:

  • Jojoba: liviano, de textura parecida al sebo de la piel. Ideal para el rostro.
  • Almendras: suave, para todo el cuerpo y para masajes.
  • Palta: rico y nutritivo, para pieles muy secas.
  • Rosa mosqueta: muy usado en el cuidado del rostro.

Hidratación de adentro hacia afuera

El cuidado de la piel se construye en tres niveles: por dentro, con los líquidos que el cuerpo necesita; en la superficie, con ingredientes que aportan agua; y con aceites vegetales que la sellan. La piel deshidratada requiere agua, la piel seca requiere lípidos, y la mayoría de las pieles se beneficia de combinar ambos, siempre en ese orden: primero el agua, después el aceite.