¿Hay un aroma que te calme apenas lo sentís? Para muchas personas, ese aroma es el de la lavanda: uno de los aceites esenciales más usados del mundo, y con razón.

La lavanda (Lavandula angustifolia, también conocida como Lavandula officinalis) es la planta de la relajación por excelencia. Su aceite esencial es el alma de la planta: concentra su aroma y sus propiedades en una sola gota. Se extrae de las flores, y su aroma inconfundible la convirtieron en una de las favoritas de la cosmética natural.

Un aroma para el cuerpo, la mente y las emociones

El aceite esencial de lavanda actúa en dos planos: al inhalarlo y al aplicarlo sobre la piel.

En la mente y las emociones: es el aceite de la calma. Su aroma ayuda a aquietar la mente, relajarse después de un día largo, conciliar el sueño y descansar mejor. También se usa para aliviar la tensión y los dolores de cabeza por estrés.

En la piel: es un aceite suave, ideal para pieles sensibles. Ayuda a calmar irritaciones leves como picaduras y enrojecimiento, acompaña la cicatrización, limpia las impurezas y aporta confort e hidratación cuando se combina con aceites vegetales o cremas. También tiene un efecto desodorante natural.

Cómo usarlo

  • En la almohada: unas gotas antes de dormir para un descanso más profundo.
  • En la ducha o en baños de vapor: el vapor potencia el aroma y transforma el momento en un ritual de relajación.
  • En masajes: diluido en un aceite vegetal o en una crema.
  • En el ambiente: en un difusor o un humidificador, para llenar la casa de calma.
  • Como desodorante corporal: unas gotas diluidas en agua con bicarbonato.

Uso seguro

Como todo aceite esencial, la lavanda se usa siempre diluida: mezclada con un aceite vegetal o una crema, que actúan como vehículo, y en muy pocas cantidades. Nunca lo apliques puro sobre la piel ni cerca de los ojos.

Una planta con historia

La lavanda es originaria de Francia y de la zona mediterránea de Europa, y hoy también se cultiva en Argentina. Desde la antigüedad se la asocia con la pureza, la paz y la armonía, y se la considera una planta de equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu.